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Mostrando las entradas etiquetadas como Duelo

Felices fiestas, ¿para tod@s?

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A lo largo de esta vida he tenido la oportunidad de acompañar a personas en su proceso de partida. He podido hacerlo compartiendo y nutriéndome de la sabiduría de amigas que habían acompañado  a familias a recorrer juntas esa parte del camino.  Los duelos son pérdidas. No tienes porque haber perdido a un ser querido para sentir que algo se ha roto y se ha ido para siempre. En este punto del globo, no se estilan los rituales de pasaje y, sería algo muy bueno a incorporar a nuestra biografía. Significaría avanzar con salud, habiendo dejado atrás etapas, agradeciendo lo vivido y preparándonos para respirar donde estamos. Por ahora seguimos anclado al apego dónde, nos cuesta tanto soltar, que somos capaces de atarnos todo tipo de lastres emocionales que frenen cualquier evolución. El duelo apenas se contempla. Si acaso nos "permitimos" llorar un par de veces y bruscamente buscamos algo que "nos ayude a sobrellevarlo", lo tapamos. Bloqueamos la tristeza, nos tallamos...

Acompañar en el dolor

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Acompañar en el dolor al otro supone ESTAR. Lo escribo en mayúsculas porque ESTAR significa que tu ser se conecta con el otro (no con su dolor) y ESTÁ. En plenitud, a su lado, respirando al mismo ritmo.  Acompañar en el dolor es mirar a los ojos y ver el vació que atraviesa el otro sin pensar en qué decir, en qué hacer. Acompañar en el dolor es coger la mano de alguien que va a morir en unas horas y, mientras aún está consciente, escuchar sus miedos y acogerlos. Es abrazarle y agradecerle el camino compartido. También es llorar y decirle todas las cosas que echarás de menos y cuánto te hubiera gustado tenerle en este plano más tiempo. Acompañar en el dolor es reconocerlo y darle el espacio que se merece. Es permitir que las paredes se tiñan de oscuridad y no tratar de pintarlas de otro color. Acompañar en el dolor es permitir que la rabia reine por un día y rompa sueños y pierda toda fe en esta vida.  Acompañar es sostener para que el dolor no sea lo último que tr...

La metamorfosis

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Estas letras llevan años escritas esperando "el momento" para poder ser leídas. Los duelos son lo más único y personal de cada ser humano. Así es cómo yo viví uno de los míos, viéndoles jugar juntos y, aun que han crecido, creo que durante un tiempo fueron así: Entre la paleta de flores ellos corren y saltan de la mano. Juan perplejo saluda a las grullas que han decidido alzar el vuelo. Jaime corre hacia su hermano y jugando lo tira al suelo. El mayor consigue sacárselo de encima con las cosquillas secretas y el pequeño Allan llega trotando con su incansable sonrisa.  La princesa Irene canta mientras recoge flores para crear su propia paleta. Sus hermanos l e llaman y Ella corre para que Juan le explique cómo los gusanos un día se convierten en mariposas.   Foto de Stefan Giuliani Al lado de un árbol los cuatro se sientan. El mayor espera con paciencia a que Jaime y Allan se relajen. La princesa, sin embargo, tiene demasiadas ...

La lección

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Hace días volví a toparme con el brillo de tus ojos y el corazón me pidió aire para mirarlos. Siento que e l águila que llevas dentro se ha hecho aún más fuerte desde que estás al otro lado.  Tal y cómo tú dijiste, estás aquí conmigo, p or eso hoy quiero compartir nuestra historia.  No sé si lograré sacarla del borrador, pero voy a intentarlo. Vienen a buscarme. Hay un nuevo herido y debo acudir a su llamada. Se trata de un gran guerrero que aún postrado sostiene su lanza en la mano. Me explica que no atacará, solo intenta defenderse de ELA.  Arrodillada a su lado busco la salida de su llaga. Es profunda y tiene mal aspecto. Los suyos me cuentan que hace tiempo que cayó herido y que él conoce su posición en el tablero. Lo miro y suspiramos juntos,  me alivia saberle conocedor de su destino. Un gran águila planea sobre nosotros hasta posarse a su lado. Él sonríe y empieza a hablar con mi mente, como ya apenas hacen los humanos. Entonces entro e...

La verdad que escondía el espejo

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Caminó por sus años vestida de dramatismo, con ojos de víctima y exigiendo justicia divina. Colocó un espejo reflejando en sus pupilas la figura de alguna modelo, los ojos de la mejor actriz y el duende mágico de un baile. Creyó ser, entre amigos, sabia consejera de la experiencia y madre protectora que demanda sólo la atención que le es debida. Trabajó sintiendo que siempre podía hacerlo mejor, persiguiendo la idea de vencerlos a todos. Pero la venda de sus ojos comenzó a aflojarse desvelando otra realidad. En cada vuelta las imágenes de otro espejo se hacían paso a través de los párpados agachados. Trataba de cerrarlos ante cada flash de consciencia. Se mordía el labio al admitir las verdades que la otra cara había escondido en alguna parte. Le lloró el corazón y decidió esconderse para ocultar lo que ahora reconocía como Ella misma. Se enfureció con los que la rodeaban. Reprochó a los que inútilmente la amaban. Les cr...

El valle de A.

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Hoy en el paseo te he vuelto a sentir corriendo, a mi lado, buscando entre las hojas. A veces, pasas y me rozas, sigiloso. No con el caminar torpe de los últimos meses. Ahora caminas junto a mí, seguro y tranquilo. Como lo hacíamos antes. Esta tierra tiene mucho de ti; O ¿eres tú el que tiene mucho de ella? Un tiempo antes de que partieras te lo prometí, ¿lo recuerdas? Te dije que algún día te llevaría al valle que lleva tu nombre. Pienso hacerlo, compañero. Aunque tú me dices que aquí también estás contento. Que no importa la identidad. Te has vuelto aún más sabio. Hay días que, hablando con la familia, me olvido de que te has ido y a punto estoy de preguntarles cómo te encuentras. Son décimas de segundo hasta que la realidad me trae de vuelta y recuerdo que ya no tienes esta forma. ¿En qué te has transformado? ¿Qué les sucede a los seres tan puros cuando abandonan este plano? Recuerdo el sueño que compartimos la noche antes de tu partida. Íbamos los ...

Una tonelada de amor por una hora de trabajo

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Llamas al timbre y dejas el atasco y el sueño en el portal. -¡Buenos días! y la cara del que abre la puerta es un informe detallado de cómo han pasado la noche. Pruebas a combinar tu sonrisa con un guiño. Tu admiración por los que acompañan no cabría en mil campos de fútbol. Dejas los trastos en el salón y haces que corres por el pasillo para darle una sorpresa.  En la habitación el respirador burbujea. Menos mal -te dicen sus ojos- llegas justo a tiempo. Esa burbuja me estaba poniendo nerviosa. Acaricias sus mejillas y sonríes diciendo: -¿Cómo están hoy los ojos más azules del mundo? -. Mira hacia abajo para señalarme el tubo. -Lo sé - le digo -ya vengo a por ella. Y lo haces rápido, pero con la suavidad y el tiento de la primera vez. Nunca has experimentado una sonda aspirando entre las mucosas de tu tráquea, pero tu empatía te obliga a imaginarlo. Guantes, suero, dentro y las tengo ¡ya está!. Como dirían los gansgters: "un trabajo limpio y rápido". Ya no hay burbuj...